La compañía Amable es una historia sobre el cariño, el afecto, el amor… Porque por una amiga…

Tuve el gusto de escuchar aquel primer fragmento con la voz maravillosa de Carlos Velilla y quise leerlo.

He visto algunas reseñas en las que se le critica cualquier cosa y asumo que vienen de lectores que no sabían qué estaban leyendo. La compañía Amable no es un libro para devanarte los sesos con una trama archicompleja ni con un estilo de sintaxis subordinante y significados múltiples que rizan el rizo hasta que no se puede rizar más.

Hay que entender el libro como lo que es: una colección de anécdotas; por eso no hay una continuidad en la que de una subtrama se transita a otra como parte natural de la historia, sino que las varias historias empiezan y acaban como capítulos de una serie tradicional, con unos personajes comunes y una trama de fondo que da sentido al conjunto.

A mi entender, la trama en sí no es lo más relevante de este libro, es un libro fantástico sobre amistad que rompe tópicos de la literatura fantástica, es un desafío. Es una utopía en el sentido de que presenta un mundo, de tinte medieval, lleno de mujeres autosuficientes y brillantes. Lo que importa es este mundo y lo que importa son los personajes. La(s) historia(s) es entretenida y mantiene el interés, aunque, sí, es cierto, no es la historia más original y elaborada del mundo. Es lo que tiene la literatura rolera. Las historias de Drizzt do’Urden tampoco me parecieron gloriosas, ¡pero se define la vida de los drows!, eso sí me gustaba, aunque me aburrí del personaje.

Los personajes de Rocío no tienen ese problema de estupidez consumada: cuando son tontas (porque son muy humanas y a veces hacen tonterías), se presentan como tontas, no como víctimas de la maldad universal que hay que entender y excusar. Tienen excusa cuando la tienen, y no la tienen cuando no (sí, soy gallega; nosotros, la descendencia de Breogán, marchamos porque temos que marchar).

En algún sitio leí que los personajes no estaban desarrollados o definidos. Discrepo. Los personajes están bien definidos y su desarrollo es indirecto, está presente, pero no revelado paso a paso como en La primera ley de Abercrombie, que hace auténticas maravillas y creces con ellos. La evolución de los personajes se presume en los contrastes entre el pasado y el presente, desde el punto de vista de cada personaje hacía sí misma y hacia sus compañeras. Puede que nos quedemos con ganas de conocerlas mejor, pues ¡bien hecho, entonces!

Plasmar una aventura, un mundo y la evolución paso a paso de cinco personajas (con a porque me apetece) en 500 páginas ya tiene lo suyo; dar, a mayores, profundidad Abercrombie a las cinco personajas es un poco muy difícil, creo. Hay que aceptar sacrificios y, a mi entender, en La compañía Amable lo relevante es la ambientación, la ruptura con el clásico anglosajón, las heroínas que no necesitan héroe, los varones gentiles que no ven amenazada su virilidad por quedarse en casa, cuidar de los niños o no ser ellos los que cortan el pastel (o al enemigo, según escenario).

Rocío da una patada a la cisheteronormatividad y la feminidad estereotipada y nos demuestra que es posible un mundo sin patriarcado, incluso en los universos fantásticos de corte medieval, en la literatura fantástica épica, donde las normalidades y los tópicos patriarcalistas parecían inamovibles.

En cuanto al estilo, no es la literatura de comas y subordinación de Proust. La escritura de Rocío es muy fresca y dinámica, no te agobia con florituras innecesarias, dosifica acción, diálogo y descripciones creando imágenes detalladas en tu mente sin cansar, sin estresar y sin marear.

Coincido con los que encontráis el último capítulo más caótico en la forma. Lo que ocurre es que la voz narradora va saltando de un personaje a otro y, como ya hemos dicho, no somos Abercrombie. Martin titula a cada capítulo con el nombre del personaje y se sacude el problema. Rocío experimenta y llega a un buen resultado. Vale, no es perfecto, pero razonablemente bueno, sobre todo considerando la dificultad. Son escenas de acción y muchos personajes en cuya piel meterse.

No me perdí, pero sí tuve que hacer esfuerzo consciente por seguir el hilo en algunos casos, raros, sea dicho de paso, sin que ello supusiese grandes frenadas de lectura ni necesidad de releer.

¿Y qué más? Ah, sí: ¡y la gente come en español!

https://www.goodreads.com/review/show/2903343838