#LeoAutorasOct porque TengoVacacionesOct sino a ver si “leo autora y gracias” o “ni leo siquiera”…

Trabajo pendiente me traigo de las vacaciones: no sé si lograré ordenar mis impresiones y compartir tanta opinión pendiente o si tendré que asumir que no doy abasto y vivir mis lecturas solamente para mí.

Sobre todo con autoras más noveles, quiero siempre decirles cuánto me ha gustado su libro, o qué cosas no terminaron de gustarme. Por otro lado, disfruto mucho la lectura grupal y me parece de mal gusto callarme impresiones cuando hemos acordado compartirlas.
Pero, a veces, no se puede porque estamos demasiado ocupadas haciendo cosas menos satisfactorias que leer o que meditar sobre lo que hemos leído.

Definitivamente, no leo más porque no me dejan. 

Llevaba con La madre naturaleza, de Emilia Pardo Bazán, en espera desde no se sabe cuándo y no por falta de ganas, sino porque voy dando prioridad a otros y limitaciones humanas. Nada que ver con el pesado de Hitler, que tengo el Mein Kampf atragantado desde el año pasado y no es porque ¡dime cuándo! sino más bien porque ¿por qué (me) hago esto? (como por qué diantre mentas bicho semajante en un #leoautorasoct? vamos a hacer uso del estúpido velo ese)

Cuando no estoy de vacaciones, apenas leo. Sin embargo, cuando me quitan de encima esa atadura esclavizadora por la que me pagan, ¡zas!: quiero empaparme de flujos de letras combinados, deleitarme en los vórtices de sus turbulencias y retozar en sus remansos de tibieza.

¿Cuánto se ahorraría el sistema de salud si no tuviésemos que vivir contra nosotros mismos?

En una sola semana terminé al fin La madre naturaleza. Pero además, con dos o tres capítulos andados, terminé también Howl´s moving castle, de Diana Wynne Jones; leí Oculi Arboris de Sofía Rhei; Teoría King Kong de Virginie Despentes; Bionautas, de Cristina Jurado (si, se me volatilizó mientras volaba); y cerré el lector con Hijas de la guerra de Ana Roux a las tantas de la noche, a una hora de aterrizar y con una hora de taxi pendiente para llegar a casa. Un abandono temporal por día larguito, no por aburrimiento o desapetencia, un paréntesis.

¿Qué quiere decir esto? Que si no se vende más literatura, es porque no tenemos tiempo para hacer lo que nos gusta, porque somos esclavos del capitalismo, que nos ciega y nos anula. Como burros andando por la carretera, con parches para no ver más que el camino impuesto.

Pero yo venía a decir que lean, que señoras que escriben, que #LeoAutorasOct

Déjate sorprender, lee autoras.