One Love, una familia en un solo cuerpo. El título es de lo más adecuado, un poco “solo puede quedar uno”, uno de los Love.

Delicioso de leer, te atrapa y te agobia como la cárcel que describe.

Transcurre la historia en escenas, como flashes de recuerdos de los momentos en que intuyes algo sin saber el qué. Y luego es tarde, claro.

Sabes cómo va a acabar, otro final no tendría sentido, pero continúas leyendo y queriendo que sea de otra manera, sabiendo que es imposible.

En muy pocas páginas nos lleva la autora a una angustia profunda y nos da un repaso, como individuos y como sociedad. Tiene de cifi el contexto y de terror la angustia y la atrocidad de llevar a una persona a la extinción, dentro de sí.
El desarrollo genético-tecnológico es lo de menos en esta historia, que no trata de ciencia avanzada, sino de personas; hace crítica social desde dos psicologías enfrentadas, una que abusa y otra que cede.

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